─ Lucy, cuéntanos sobre tu especie, por favor.
─ De acuerdo Semi. Nosotros, los Australopithecus afarensis estamos adaptados para trepar a los arboles, por lo que los huesos de las manos están, todavía, fuertemente curvados y nuestros brazos son largos y colgantes. Nuestra pelvis, rodillas y tobillos nos ayudan a caminar en dos pies, ¡Somos bípedos!; nos alimentamos de frutas, hojas y cortezas, y al salir al campo abierto, podemos obtener otro tipo de alimentos, como pequeños animales e insectos y con el paso del tiempo, hemos aprendido a hacer herramientas.

Nuestro cráneo, mandíbula robusta, la frente pequeña y dientes, son más parecidos a los de un simio, por ejemplo, los chimpancés y gorilas que a los de otras especies de Australopithecus. Nuestra columna vertebral, está insertada en la base de nuestro cráneo.
El tamaño de nuestro cerebro es muy parecido al de los grandes simios que viven en tu presente Semi, y es de, aproximadamente, el 35% del tamaño del cerebro del humano moderno.
Existe dimorfismo sexual, lo que quiere decir que los cuerpos, en la forma, la coloración y el tamaño, entre machos y hembras de una misma especie, es diferente. En nuestra especie, las hembras somos más pequeñas y menos musculosas que los machos.

─Y para que nuestros lectores conozcan algo más de tu mundo Lucy ¿puedes describir lo que estamos viendo a nuestro alrededor?
─Bueno Semi, mi hogar es hermoso ¿no te parece? Como puedes ver, aunque hay abundancia de comida, cada vez es menor y eso nos obliga a recorrer distancias más largas para obtenerla, además, existen verdaderos peligros a los que debemos enfrentarnos, pues debes recordar que nosotros somos también presas de otros animales como, por ejemplo, los dinofelis que son un tipo de Diente de sable de tamaño aproximado a sus leones modernos.
─Lucy, ahora que lo platicas, me recuerdas que no todos los animales que existen en el futuro del que vengo, existen en este tiempo y al revés ¡es asombroso pensarlo! ¿Puedes hablarnos de algunos de ellos, por favor?
─Bueno, mi especie convive con otras especies de homínidos; también existen los Deinotheriums, Megantereon, Ancylotherium, Homotherium, hienas (algunas del tamaño de un león), perros del tamaño de lobos, leones, guepardos, leopardos, jirafas, vacas, cerdos, antílopes, rinocerontes, y muchos más. Como podrás ver Semi, caminar por estas sabanas, es realmente peligroso y debemos estar siempre alerta.
─¡Oh! Lucy, la verdad es que no había pensado qué tan difícil podría ser vivir aquí.
─Así es Semi, nuestra especie fue la primera en probar un tipo diferente de vida y eso nos expuso a peligros, pero al final, nuestros descendientes sobrevivieron y en la Naturaleza de eso se trata.
─Y sobre tu familia Lucy ¿qué puedes platicarnos?
─Mi clan, como el de otros Australopithecus, era un grupo pequeño y organizado por una jerarquía muy rígida; el que domina al grupo es un macho alfa y en este caso es mi padre, para determinar quién es el alfa los machos compiten entre ellos, él puede tener hijos con varias hembras del grupo, como sucede con otros primates de tu época.
Cuando tenía 12 años conocí a un chico Morati, que se convirtió en mi pareja durante muchos años; junto a él y el resto de nuestro clan viví grandes aventuras, luego llegó mi primer hijo Ismat quien, desafortunadamente, un día, mientras estábamos comiendo, otro grupo de Australopithecus inicio una pelea con mi clan; mi hijo quien estaba a mis espaldas se bajó asustado y se echó a correr; yo quise ir detrás de él, pero mi padre me detuvo y me dijo que debíamos de encontrar un lugar seguro ya que nuestro grupo parecía estar a punto de perder la batalla; mi instinto me hizo ignorar esta orden y empecé a buscar a mi hijo y en ese momento una parte del pastizal donde nos encontramos, empezó a incendiarse y en la confusión todo mi grupo se disperso; estaba a punto de rendirme cuando pude escuchar el llamado de mi hijo, pero, aunque lo intente, no conseguí rescatarlo y murió en el incendio. Mi especie no comprende muy bien la muerte, eso es algo que nos desconcierta mucho, no entendemos por qué dejan de tener aliento nuestros familiares y los otros animales, nuestro cerebro no está preparado para entenderlo, quizá en el futuro lo entienda alguien; mi hijo quedó en la sabana y un año después yo tuve a mi hija Johari, que quiere decir joya; vivió una infancia feliz dentro del clan, aprendió a hacer herramientas y a cazar pequeños animales como yo lo hice de pequeña; esa, Semi, es una forma muy temprana de transmisión de cultura ¿lo sabías?; este conocimiento que cada vez es más complejo y que pasa de una generación a otra, es en parte debido a que nuestro cerebro es mayor que el de nuestros antepasados, gracias al aporte de proteínas que obtenemos de la carne.

Los jóvenes del clan como mi hija son más temerarios y se aventuran a recorrer distancias más largas; un día en la mañana, mi hija se alejó, yo me puse muy nerviosa y comencé a buscarla en el lugar en donde generalmente nos reunimos a comer y al no encontrarla subí a uno de los árboles más altos para tratar de buscarla más lejos, al final la encontré.
─ ¡Ay! Lucy, ji, ji, ji, pobre de ti, lo que pasa es que los niños a veces somos muy traviesos, y bueno, supongo que hacemos que nuestras mamás se preocupen mucho.
─Así es Semi, yo entiendo que quieran estar jugando siempre, aunque aquí, en nuestro hogar, debemos ser sumamente precavidos.
─ Muchas gracias por venir a platicar con nosotros Lucy, ahora sé muchas cosas sobre tu especie y también de la mía. Me gustó mucho pasar esta tarde contigo, ¡Me enseñaste muchas cosas!
─Gracias a ti Semi por viajar tan lejos para conocerme, ahora me voy que empieza a anochecer y debo encontrar una buena rama para dormir.
─ Bye querida Niara (Lucy).
─Adiós Semi. ¡Buen viaje al futuro!
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De acuerdo a lo que hasta ahora se conoce, África es nuestro hogar de origen, y Lucy y su especie, parte de nuestra historia.
Hace poco unos investigadores llamados John Kappelman y Richard Ketcham, después de escanear y analizar el esqueleto de Lucy, concluyeron que murió a consecuencia de una caída, probablemente de un árbol, y desde unos 12 metros de altura, a una velocidad aproximada de 56 kilómetros por hora; su muerte fue rápida aunque no instantánea; a mí eso me hace sentir triste, saber que Lucy pasó muy mal sus últimos momentos con dolor y quizá con miedo.
Yo a Lucy ahora la imagino en algún lugar en el tiempo viviendo al lado de su clan, sus hijos, toda su familia; me gustó conocer sobre ella y su mundo; espero que a ti también te haya gustado este viaje.
La historia que acaban de leer la cree con los datos más conocidos de cómo era el ambiente en que vivieron los Australopithecus y bueno, usando mi imaginación, pude platicar con Lucy, aunque recuerden que ellos no hablaban como nosotros, seguramente se comunicaban con sonidos similares a los que usan algunos de los grandes simios actuales. Espero que ahora, querido lector, sepas mucho más de este antepasado del que debemos estar muy orgullosos ya que a pesar de vivir en un ambiente en donde eran la presa, lograron sobrevivir. Estos datos pueden cambiar porque cada día se investiga y descubre más sobre el árbol genealógico de nuestra especie del que les platicaré más cosas en próximas publicaciones.
El siguiente video es para que conozcas un poco más sobre algunos de los animales que vivieron y compartieron el mundo con Lucy.
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BYE.
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