Los duendes del bosque. Parte II

 

 Tlangules

Hola mis queridos lectores, hoy les presento la segunda  parte de: Los duendes del bosque.

Como ya saben, existen muchos tipos de estos seres que, algunos, llaman elementales, bueno, así fue como los nombró un personaje al que le decían Paracelso y de él les hablaré en otra ocasión.

Los elementales o duendes, son parte de la naturaleza y pertenecen a uno de los cuatro elementos: el fuego, la tierra, el aire y el agua.

En esta ocasión les hablare de unos duendes de la tierra que se llaman Tlangules.  Los Tlangules son unos duendecillos de unos 30 cm., visten ropas elegantes y tienen diversos oficios; algunos niños los pueden ver, pero otros no; esto es algo extraño ya que los niños tenemos mucha imaginación, la cual  alimentamos de los clásicos cuentos para dormir que nos cuentan, ya sean nuestros abuelos, padres, madres, o simplemente las leemos nosotros, y eso es una de las muchas claves para entrar en la imaginación. Volviendo al tema, los Tlangules tienen una memoria SIN IGUAL pues pueden recordar con exactitud desde el día en que nacieron hasta del día de la única guerra que han tenido, también son invisibles (si eso quieren) aunque estén en presencia de niños que los pueden ver.

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Ahora les contaré la guerra que tuvieron los Tlangules con las hadas del bosque, los gnomos, las sirenas de tierra, los lobos ancestrales y muchas especies más:

Más allá del tiempo, de las estrellas y  del universo

hay un planeta que flota

en nuestro atardecer,

florece la vida en su alrededor,

criaturas mágicas se asoman en la noche,

 iluminan nuestros sueños,

 llenan de vida los corazones,

brindando paz y amor;

una noche algo malo pasará

 que la paz robará

 y la guerra iniciara,

pero no es eterna ya que un rey la destruye

y la paz perdura dejando al planeta florecer,

como antes, ahora y siempre lo hará.

Hace mucho tiempo en el bosque encantado donde todo puede pasar y no siempre hay finales felices, se hizo una junta de los guardianes de todas y cada una de las criaturas que habitaban y de pronto una voz se escuchó:

goblin

– Se nos está acabando la comida (dijo un gnomo furioso al equipo de los que trataban de proteger al bosque (los buenos); Magnus, sabes que no está en nuestro control que dejen de esparcir su magia …

– Así que ahora es nuestra culpa ¿no Marcus? (interrumpió Magnus).

-Hermano, tú elegiste la magia negra y la tienen que controlar.

-Hay sí ¡como si te importara la gente!

Mientras empezaron a discutir, la princesa Hannah, la bebé del rey elfo, empezó a llorar y un duende malvado de una raza llamada Pklut le disparó un dardo de magia negra; de pronto se notó el silencio de la bebé y todos voltearon a ver; sus hermanos acudieron y le quitaron el dardo, pero ya era demasiado tarde; la magia negra se esparcía muy rápido; llamaron rápidamente a su curandero, pero no podía curarla; unas semanas después la niña murió. El rey, furioso, declaró la guerra a la magia negra el 60 de Loklay (el 60 de enero, ya que su calendario es diferente) a las 7:00 pm., que para ellos era la 1:00 am. A los 30 días, muchos de los guerreros más valientes estaban muertos, con manchas negras de la magia negra, o blancas de la magia blanca y ahí, un día, un mensajero llamó al rey de los Tlangules pidiéndole ayuda y el rey mandó a sus guerreros y todos y cada uno de ellos murieron. El rey, al ver lo grave de la batalla, fue hasta ahí y envió a los que preferían la magia negra a la isla Plotdra, la más desolada; luego se aseguró de que tuvieran suficiente comida y los olvidaron durante 1,000 años; después hicieron las paces, pero nadie ha olvidado la batalla y lo que menos quieren es que vuelva a existir otra.

Eso es todo por ahora; pronto haré la 3 parte y los invito a leerla.

Gracias por leerme y ¡no olviden que si tienen algo que decir pueden dejar un comentario!

BYE.

3 comentarios en “Los duendes del bosque. Parte II”

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