La Hazaña de Leif.

Hola mis queridos Atrapahistorias, ¿cómo están? espero que muy bien, hoy les voy a hablar del último de los títulos que integran la colección de libros de La Vuelta al mundo, ¿se acuerdan de ella?, si no es así, es oportuno invitarlos a que, vayan a darle una vuelta al mundo, ji, ji, con las historias de  El Secreto de Ukluk, La Canción de Amina, El Pedido de Inti y El Sueño de Bhakti, les aseguro que van a disfrutarlas mucho; como les conté antes, era el único que me faltaba y cuando yo pensé que no lo encontraría, visitamos una librería y resultó que lo tenían, lo cual a mí me puso muy contenta y no podía esperar a leerlo y contarles sobre las aventuras de Leif.

 

Título: La Hazaña de Leif.
Autor: Fabiana Fondevila.
Autor de las ilustraciones: Daniel Roldán.
Año de publicación: Mayo del 2014.
Editorial: Uranito
Valoración: 10 estrellitas de 10.

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En esta oportunidad, nos vamos a alejar de la querida India, del mágico y frondoso bosque africano, y las otras asombrosas tierras visitadas ya que esta vez, vamos a trasladarnos a una enigmática isla, rodeada del imponente mar, en la que acompañaremos a  un grupo de vikingos, del que forma parte nuestro amigo Leif que tendrá que enfrentar su mayor miedo para así convertirse en un verdadero vikingo. Esto suena interesante, por ello, no esperemos más y partamos a la aventura, comencemos:

Las noches en el Norte eran frías pero eso no le importaba a Leif, tampoco el ruido de la fiesta que lo rodeaba; en realidad, nada le preocupaba más allá del miedo de que al día siguiente tendría que  enfrentarse a las enfurecidas olas del mar, pero esto,  no podía contárselo a nadie; su madre sabía de sus miedos, pero ella no lo podía ayudar a pesar de haberlo intentado.

Leif estaba convencido de que tenía la peor suerte del mundo, ¿cómo le explicaría a su padre?, estaba seguro de que  si le dijera sobre su miedo al mar, todos  le habrían llamado demente, no, no podía decírselo a nadie  y no podía evitar ese temor que lo paralizaba. Entre los vikingos era costumbre que, si consideraban a un niño lo suficientemente mayor, era la obligación de este, aunque ellos realmente lo consideraban un honor, que se subieran a un barco a explorar y descubrir nuevas tierras, a asaltar barcos… a domar los mares, pero Leif estaba lejos de desear esta iniciación, por el contrario, es tanto su terror que incluso piensa en escapar a las montañas; para él, hasta el miedo a los lobos y trolls era mucho menor que el pavor que le tenía al océano, sus peligros y sus monstruos; por su parte, su padre, no podría ni pensar en retrasar esa iniciación y, seguramente, preferiría que  subieran a la fuerza a su hijo al barco, que enfrentarse a la vergüenza que le traería la cobardía de un hijo que no era capaz de hacer lo que cualquier otro vikingo anhelaba, remontar el mar.

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En un intento vano de huida,  termina en la costa en donde cree que el dios del mar Njord, que salvaba a los navegantes en peligro, calmando los vientos, le habla, pero claro, debía ser una fantasía ocasionada por sus emociones; con gran pesar decide regresar a casa y aceptar su suerte. A la mañana siguiente, se sube al barco tragándose a duras penas su miedo que le provocaba retortijones y nauseas; tenía que hacerlo, no debía decepcionar a nadie. Navegaron durante días cuando por fin divisaron tierra, esto tranquilizó un momento a Leif, hasta que se dio cuenta de que no necesariamente tenían que ser amigos, a quienes estaban a punto de encontrarse; ahora el miedo a una batalla inminente,  lo agobiaba, tal vez tendría que defenderse; ese miedo, era igual o peor al que le tenía al océano e hizo rezos silenciosos rogando por que los que habitaban la isla fueran amigos; Leif nunca se esperó lo que encontraría allí y lo valioso que se llevaría.

Este libro,  a mí, se me hizo uno de los mejores de la colección ya que trata de unos de los temas que todos, en algún momento, tenemos que enfrentar, que son los miedos; siempre le tendremos miedo a algo y, normalmente, la personas no tendrán la confianza para aceptarlo, pero habitualmente, tarde o temprano, aprendemos que tenemos que enfrentar esos miedos, vencerlos, y en el caso de nosotros los niños,  opino que muchos se sentirían muy identificados, y quizá, y ojalá así sea, se atrevan a hablar de esos miedos, algunos que puede no se hallan atrevido a contar a nadie incluidos nuestros padres u otras personas que nos aman.

Otra cosa muy buena es, por supuesto, el tema de los vikingos que seguro nutrirá su cultura, al menos en mi caso, he aprendido cosas muy interesantes sobre este grupo de súper expertos navegantes cuyas mitologías y cultura en general nos han dado tantas cosas, por ejemplo, la inspiración a algunos que crearon comics que ahora son películas y que hemos disfrutado como por ejemplo Thor, je, je.

Y bueno, si la lectura todavía no es muy lo tuyo, en realidad es tan corto el libro y fácil de leer, que este podría ser un inicio para volverte un experto Atrapahistorias.

 

Datos curiosos de los vikingos:

El término vikingo, no era como se nombraban a sí mismos, y en realidad no venían de un sólo lugar, y ellos se identificaban con el nombre de su clan.

El 7 de junio del año 793, inicia la llamada era vikinga, durante la cual, los diversos pueblos llamados vikingos, se mueven por mar por casi todo el mundo, por supuesto siendo Europa el territorio más explorado; ese día llegaron al monasterio de Lindisfarne, localizado al noroeste del actual Reino Unido, el barco vikingo, tan bello como imponente, debió causar una gran impresión en los monjes que allí vivían y quienes a la larga serían de los primeros en describir a estos bárbaros del norte que no hacían más que destruir, lo cierto es que, aunque hubo casos, no siempre se trataba de llegar y matar o destruir a cuanto ser humano veían, y estos relatos de barbarismo en realidad se trataba de escritos basados en el miedo y en lo sensacionalista, algo así como las historias que pueden leerse en los periódicos de hoy día llamados sensacionalistas, así que imaginen que de pronto una persona que no los conoce, escucha una historia de terror sobre los vikingos, que escribió alguien que igual ni los conocía, pero que era muy bueno en eso de imaginar cosas catastróficas y andar viendo enemigos en todos lados y luego esté va y la cuenta agregando quizá de sus propios miedos y fantasías y ¡zas!, a los pobres vikingos, los terminan creyendo algo así como que eran comandados por el demonio mismo y desafortunadamente, en muchos lugares, ya los esperaban las espadas desenvainadas y pues, terminaba por haber la sangre y la destrucción que de ellos se decía, porque ni modo que estos no se defendieran.

Claro que había otros lugares que ya sabían que eran comerciantes, que traían buenos productos y los recibían muy bien, pues en los trueques que hacían podían conseguir las mercancías que estos traían, sobre todo pieles de animales que en ese entonces eran necesarias para resguardarse del frío.

La vida de los vikingos era muy ocupada y casi no había tiempo de descansar, pero cuando  lo tenían, les gustaba mucho entretenerse ya fuera esquiando, nadando, jugando ajedrez, y el hneftlar que es un juego muy parecido a las damas, que se jugaba con piezas hechas de hueso, cristal o ámbar, además de que organizaban algo parecido a las olimpiadas ya que eran competencias atléticas, de lucha, esgrima, y/o arquería.

 

¿Sabías qué?

Cuando moría un vikingo tenían la costumbre de sacarlo de la casa echando abajo una pared para después reconstruirla ya que tenían la creencia de que, para que el espíritu no regresara  a afectar la vida de la familia (porque imagina que están muy felices cocinando y de pronto se les aparece la abuela, y con el susto que les pega, hasta sin comer se quedan), tenían que hacerlo diciendo que el espíritu únicamente podría regresar entrando por el mismo lugar por el que había salido el cuerpo de su casa, pero al encontrarlo tapado, no podía entrar.

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El nombre Leif significa Guerrero, descendiente o amado, y según una leyenda nórdica el vikingo Leif Eriksson llegó  con su barco a las costas de Estados Unidos unos 500 años antes que Colón, incluso hay quienes piensan que el mítico y amado dios Quetzalcóatl de los aztecas, tiene una base real en un vikingo que llegó a estos territorios y convivió con ellos.

 

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