El corsé, una historia de ajustes, puntos de vista y… de aguja.

Hola, mis queridos lectores ¿cómo están?, espero que muy bien; hoy les invito a indagar conmigo entre telas, varillas, listones y encajes, para encontrar una puntada suelta que podamos tomar y  jalar el hilo que nos lleve a un recorrido histórico sobre una de las prendas de vestir más polémicas.

Amada por muchos, vista como un símbolo de opresión de la mujer, por otros, es una prenda caprichosa que evidenciaba las curvas naturales de la mujer; símbolo de estatus, cultura y prestigio, también de coquetería, hoy vamos a hablar sobre el corsé, una prenda usada, desde hace siglos, por las mujeres y, también por hombres para moldear su figura perfeccionándola y demostrando cierto estatus y categoría.

El adornar o modificar el cuerpo de acuerdo a determinados cánones de belleza es una actividad presente en todas las culturas alrededor del mundo.

Modelar el cuerpo… ¡vaya cosa!, pareciera que desde que el ser humano, es ser humano, ha tenido inquietud por moldear su cuerpo, adornarlo, modificarlo, ¿lo has pensado?: pintura facial, tatuajes, escarificaciones, aretes, collares; el ser humano pareciera haber nacido con la inquietud de modificar su cuerpo, ¿eso ha cambiado?, pues claro, ahora gracias a la ciencia y la tecnología. ¿No te gusta tu nariz?, te damos otra; ¿no te gustan tus pantorrillas?, las modelamos; ¿no te gusta el color de tu cabello?, puedes pintártelo.

La modificación del cuerpo es ahora muy fácil, desde cirugías estéticas, modificar el tono de piel, botox con fines estéticos, extensiones de pestañas, etc.

Quizá, más que nunca antes, estamos en la era del cuerpo a la carta y en este mosaico de cambio de formas, hace su reaparición -aclarando que nunca se fue del todo- una vieja prenda de modelado conocida desde hace mucho, mucho tiempo, y que llega con un montón de historia a favor y en contra, de su uso, pero antes de que emitas una opinión, te invito a que aguardes un poco mientras tomamos el hilo que nos llevará a conocerla entre hilos…

El (muy probable) origen:

Por las pruebas arqueológicas que existen hasta este momento, parece ser que, el uso del corsé es ¡milenario! o, por lo menos, lo fue algún tipo de ancestro de esta prenda.

La representación más antigua de algo muy parecido a un corsé, podemos encontrarlo en una estatua de La Diosa de las Serpientes, una estatuilla hecha con loza vidriada encontrada en Cnosos (la ciudad más importante de Creta durante el periodo de la civilización Minoica) y en dicha imagen,  la diosa (se cree que también pudiera representar a alguna sacerdotisa) tiene en su torso una especie de corpiño que ciñe su cintura resaltando su figura, por lo cual se le atribuye a los cretenses, que vivieron hace cuatro mil años, le invención de lo que después se convertiría en una moda.

Un conjunto de estatuillas halladas a principios del siglo XX en una pequeña estancia del Palacio de Cnosos en Creta, conocidas como Diosas de las serpientes, fueron realizadas en loza vidriada entre el año 2,000 y el 1,700 a. e. c.

En la antigua Grecia:

Porque casi toda historia, a la antigua Grecia nos remontará, vayamos jalando el hilo de la mitología de esta civilización y, hablemos de Afrodita, la diosa del amor (para los romanos Venus) que usaba, de acuerdo a sus descripciones y representaciones, una especie de cinto o cinturón ancho encima de la ropa, que le hacía ver una figura aún más perfecta, acentuando sus curvas; este “cinturón” se describía que estaba bordado y era muy estilizado como todo lo que solía vestir esta diosa, además de que al resaltar su figura aumentaba la admiración y/o la obsesión que tenían los dioses y humanos hacia ella. Pero no era la única que buscaba resaltar su figura, ya que Hera, esposa de Zeus, diosa de la familia y el matrimonio, etcétera, usa en una de sus descripciones, una especie de corpiño o cinto que acentuaba su cintura haciéndola lucir su envidiable figura divina.

¡Un gran mito!

Muchas personas creen, erróneamente, que los corsés son únicamente artículos femeninos y que sólo las mujeres los han usado a lo largo de la historia, pero la verdad es que no, ya que, en algún momento de la historia, los hombres se han visto forzados a usarlo por imposición de la moda y estética, y aun hoy en día se pueden encontrar corsés tanto para hombre como para mujer.

Los corsés masculinos han sido parte importante de su atuendo para seguir el dictamen de la moda en diferentes épocas.

En Roma:

Este artículo fue muy importante en la Antigua Roma y fue una de las ocasiones en que más cambios sufrió.

Al igual, es uno de los momentos de la historia en que tanto hombres como mujeres usaron este artefacto; en Roma se les llamaba Fasciae mamillare o  fascia pectoralis, era muy similar al sostén de hoy día, lo usaban todas las mujeres y era similar a una prenda usada por las griegas con anterioridad; la delgadez y un figura “perfecta” eran sumamente valoradas en esta civilización y era considerado susceptible de provocar burla al evidenciar una posición inferior, el no usar o no buscar algo que ayudara a este propósito. Estos “Corsés” no eran como se les conoce actualmente, en realidad eran una gran cantidad de cintas, tanto visibles como sólo de uso interior, que modificaban la figura y eran sumamente incomodos, aunque las mujeres y hombres podían ocultar entre ellos, cartas, venenos, elixires y perfumes, entre otros artefactos, y pasaban completamente desapercibidos.

Incluso, se sabe que las patricias, es decir, las mujeres de las familias más adineradas en circunstancia muy especiales, usaban redes hechas de hilo de oro y plata para sujetar sus senos.

Su nombre en diminutivo era fasci y socialmente era muy importante usarla en todo momento al estar en público, ya que denotaba cierto rango así como belleza y estética.

Eran tan importantes que el simple hecho de venderlos e incluso fabricarlos, garantizaba una buena vida y tranquilidad económica a sus fabricantes, puesto que era uno de los negocios más rentables de la época.

Para las mujeres romanas, era habitual el uso de la Fasciae mamillare o  fascia pectoralis como ropa interior, teniendo está, una función similar que el corsé, dar realce y forma al cuerpo.

¿Prisiones de metal?

Durante el siglo VII los estándares que se tenían alrededor de las cinturas ceñidas daba un poco más de libertad de movimiento, pero esto no duró mucho, al contrario…

Nos despedimos pues del siglo VII y deshilamos algunas notas importantes sobre el corsé hasta el siglo XVI, en donde los corsés cambiaron para ser literalmente armaduras hechas de metal, a pesar de que por el exterior de la ropa no se lograban percibir, y eran muy importantes para las mujeres de la realeza y las cortes (en este periodo fue casi completamente exclusivo de ellas el uso de este accesorio de vestir); estaban hechos de metales resistentes y, por tanto, eran completamente rígidos, limitando el movimiento que tenían las mujeres, pero socialmente era muy “hermoso” el efecto causado para la vista, al lucir un cuerpo firme y perfeccionado por estos corsés. Su gran popularidad, como pasó con muchas otras cosas, se lo debemos a las mujeres de la familia Medici, una familia muy importante del Renacimiento de Florencia y, de alguna forma, del mundo entero.

Fue en Francia, en el año de 1550 que la Reina Catalina Medici, impuso una ley que prohibía a las mujeres de la corte mostrar cinturas anchas, imponiéndose así, el uso de un corsé de hierro para las mujeres más adineradas y de madera los fabricados para las mujeres de clase más baja.

Corsé de hierro de Catalina de Medici.

¡Abajo el metal, vivan las telas!

Para las obligadas a usar este artefacto por moda, fue un alivio que su “vestimenta de metal” no durara mucho, y cambió por un diseño mucho mejor que facilitaba más el movimiento y libertad del cuerpo, que era principalmente hecho de tela y con unas varas de metal que ayudaban a “mantener todo en su lugar”, pero ahora se exigía algo más de la figura humana y, las caderas y formas femeninas. No es que llegaran a medidas extremas, recuerden los corsés eran indumentarias caras y no existían todavía los ojales de metal, así que la tela, material principal con el que estaban hechos, no podía dar mucho de sí y debían ser cuidados, aún, por una mujer pudiente incluida la reina.

Este uso de corsés de tela, sobre la ropa, fue una moda que venía abriéndose paso desde del siglo XIV en la corte de Borgoña y que, finalmente se popularizó y puso de moda el corsé colocado sobre la ropa, lo que hacía que la figura se viera con más detalle y “curvas”, un ideal de figura que las damas de la corte añoraban con tener ¿acaso pensabas que los “influyentes” (influencers) eran cosa de este siglo?

El justillo y el jubón (arriba en la imagen),fueron dos prendas que conquistaron el gusto de las mujeres fuera y dentro de las cortes, el justillo era una prenda sin mangas, ideal para los meses calurosos, en tanto que el jubón, era usado en los meses fríos.

Renacimiento:

Sobre el Renacimiento, sin duda, hay mucha tela por cortar, con tantas novedades que en su extensión podemos observar.

Nuevamente hombres y mujeres llevaron corsés o, como se le conoció en ese momento, corsetus; éste se trataba de un artículo formado por dos piezas diferentes, ajustadas y amarradas por la parte de atrás, por manos diestras y acostumbradas al uso diario y cotidiano de esta prenda.

Posteriormente, con la llegada del siglo XVI fue que llegó una nueva moda, el corsé de listones que comenzó en Francia y de ahí viajó a Italia para posteriormente pasar al resto de Europa, y poco después, casi no había nadie que no conociera, necesitara y usara un corsé, para verse bien en sociedad y como persona.

Uno de los lugares en donde tuvo un gran impacto fue en España, donde en general esta prenda fue de suma importancia, al grado de que, en el año 1550, las mujeres tenían corpiños y, por tanto corsés (ya que venían en una sola pieza) hechos con planchas de madera, hierro o algún metal, creando sin duda verdaderas armaduras y esto fue porque la moda en ese momento era el tener un pecho completamente liso y las mujeres sólo podían conseguirlo a través de artefactos como el busk, el cual llego a tal refinamiento que los que aún se conservan son verdaderas obras de arte que estaban, aunque o no lo creas, dentro del cuerpo del corsé.

El busk es una muestra de lo detallado que era el trabajo de la fabricación de un corsé.

Realeza (las cortes siempre han inspirado)

Ya hemos hablado de la forma en que la realeza influyó en la popularidad, imposición e industrialización de la moda, como en el caso del corsé, tanto así que reinas (también hubo reyes y príncipes) impusieron y tuvieron gran influencia en la popularización en el uso de esta vestimenta, como es el caso de la Reina Blanca de Castilla, Madre de Luis IX, de Francia (nacida el 4 de marzo de 1188 en España y fallecida el 27 de noviembre de 1253 en Francia). Era una mujer dura y bastante estricta, quien además fue completamente adicta a los corsés, aunque no llegó a los extremos de otras monarcas que llegaban a ajustar tan exageradamente los corsés que lograban lo que hoy en día conocemos como “cintura de avispa” que median tan sólo 33 centímetros. Una amante de esa forma de usar el corsé fue la Reina Teresa de Austria, hija de Felipe IV.

Retrato de Maria Teresa de Austria. Y este retrato como muchos otros puede estar trucado, así es, aquello de retocar imágenes, tampoco es cosa nueva.

Las desventajas de la imposición de una moda…

En el siglo XVIII, a partir del final de la monarquía francesa en el imperio de Napoleón, lo corsés eran un artículo común y casi obligatorio en hombres y mujeres.

Durante la Regencia, vuelven a la moda las influencias de la silueta griega, se busca una lo más similar a una columna, los tipos de corsé disponibles son muchos, ya que, además de perseguir una figura ideal, nunca se pierde de vista que los cuerpos no son iguales y requiere cada uno, de un soporte especifico para lucir a la moda.

Un problema clínico en potencia.

¿Los corsés significan un problema médico?, ésta es una cuestión que se ha discutido desde hace años, pero antes de adelantar la última puntada, tomemos en cuenta que esta prenda, en su origen, fue pensada para darle soporte a los senos, además de dar forma al cuerpo, cada uno se hacia a medida y de forma muy artesanal que requería de una serie de pruebas y de hormar el corsé, recuerda, esas mujeres realizaban un montón de actividades vistiendo un corsé ¿realmente crees que se prestarían a sufrir por una pieza de su vestuario?

Pero entonces, ¿de dónde nace tanta mala fama? pues básicamente de querer sentirnos mejores (más listillos) que las generaciones pasadas, si las mujeres u hombres del siglo XX, XIX, XVIII, etc., eran barbaros, nosotros no y por eso, ¡hurra! por nosotros.

Si la ropa es una de las únicas formas que se tienen de expresión socialmente aceptable ¿qué piensas que es atacable o susceptible de ridiculizar?

Pero existe más, si haces una revisión más o menos a fondo de los anuncios que ridiculizan o plantean los peligros del corsé, estos coinciden con un periodo de tiempo en que la mujer ya buscaba hacerse de más espacios con los que contaba hasta entonces en la esfera pública y, una de las mejores formas que encontraron los detractores de esos movimientos, fue el de ridiculizar a las mujeres mediante su moda banalizando y caricaturizando una prenda que esta hecha por y para mujeres, que resaltaba la femineidad del cuerpo de quienes la portaban que eran… la gran, gran mayoría.

En el siglo XIX, la industria de la moda era de las únicas en las que, además de trabajar mujeres, eran ellas las dueñas también. La vestimenta de miles de mujeres era diseñada y fabricada por mujeres como: Madame Palmer, Madame Barra, Madame Prost, Madame Qadri, Madame Brookie, Madame Rebu, Madame Pierrot y muchas más.

Claro, que si ajustas demasiado las cintas, algo habrá que le pase al cuerpo, como lo llego a presentar Samuel Thomas von Sömmering, un médico alemán, quien, por primera vez, vio los planteamientos de pros y contras que significaba el hecho de usar esta prenda.

Así iniciaron una serie de estudios que aseguraban que provocaba grandes problemas de salud, y tras años de investigaciones realizadas por distintas personas, sólo parecían confirmarlo: desplazamiento de órganos, estrés respiratorio, desplazamiento de útero en el caso de las mujeres, falla en las funciones del tracto digestivo, deformaciones musculares, y una enorme presión en las venas, todo indicaba que este artefacto era simplemente dañino para la salud al usarse de forma inadecuada.

¿Los corsés tenían alguna característica que ayudara a la salud?

Sin duda una pregunta que muchos se hicieron a lo largo de la historia, fue el hecho de saber, a ciencia cierta, si los corsés pueden llegar a tener algún tipo de beneficio para la salud.

Y de hecho, aunque parezca extraño, la respuesta a esta pregunta es definitivamente sí, y es que, usado correctamente y sin que oprima al extremo, puede ayudar a evitar algunos tipos de enfermedades. Está prenda de vestir, antaño usada para únicamente estéticos, fue modificada por motivos ortopédicos y se le puede usar de una manera médica eficaz, principalmente en afecciones como lo es la esclerosis, condición que provoca que la columna vertebral se curve hacia algún lado empeorando a lo largo de los años y que puede ser tratada con ayuda de los corsés ortopédicos que se han creado para ayudar a las personas que padecen de esta enfermedad y son de tanta ayuda que incluso puede que no pierdan la capacidad de caminar.

El uso de corsé no era impedimento para realizar actividades cotidianas y divertirse.

Además de que, viéndolo desde un punto de vista estético, sí, sin duda, puede ayudar mucho a la figura, y también evita los estiramientos de la piel que se dan naturalmente a lo largo de los años, siendo así que, lo bueno o malo al usarlos, dependerá del uso dado.

Los corsés en la actualidad.

Que no lo parezca o no sea común, personas hoy en día los utilizan, y es común que se vean en prendas de moda o en el vestuario clásico de películas, y puesto que su uso ya no es tan común, como hace muchos años, esto no significa que haya sido completamente abandonado, muchas mujeres y hombres vuelven a vestir corsés, desde acróbatas, cantantes de opera, cantantes, actrices, etc., ejemplos de mujeres portando ese icónica prenda adundan y es probable que lo sigan habiendo en el futuro.

La puntada final

Sin duda, a lo largo de su historia los corsés han causado una gran controversia, entre si son buenos o malos.

Pues bien, la respuesta más cercana a la realidad de esa pregunta es: depende, y esto es debido a que, dependiendo de su uso, los corsés van a aportar bien o mal al cuerpo, ahora no existen leyes que impongan su uso o no, por lo que lo usan quienes quieren y pueden pagar un corsé bien ajustado a su cuerpo.

Tú ¿qué opinas de esta prenda?

Bueno, mis queridos lectores, hasta aquí ha llegado nuestro pequeño viaje de hilos, listones, encajes y telas para conocer algo sobre el corsé.

¡Bye!

©Semira Darimá, febrero 2022.

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