Ahora, antes de comenzar a escribir, me pregunto, observando a Giordano Bruno
¿Cómo contaría su historia Giordano Bruno?
Hola mis queridos lectores ¿Cómo están? Espero que muy bien; hoy les contaré, desde mi perspectiva, la historia de cómo llego a mi vida uno de los seres que más amo, personaje sin el que mi vida, sin duda, no sería igual, la historia de un miembro de mi familia al que considero como “el hijito mío de mi corazón“, que llegó en el momento más inesperado a cambiar a mi familia, les narraré la historia de un gato, cuyo nombre, abreviado, es Giordano Bruno etcétera I, Giordano Bruno para los amigos aunque… no tiene muchos que digamos.
Honestamente se trata de todo un personaje, suele tener una mirada de indiferencia, como es común en los gatos, pero detrás de esa desdeñosa mirada, es cariñoso cuando se lo propone, se lleva muy bien con Anisha mi perrita de la que les hablé hace ya algunas entradas del blog. Por supuesto, no siempre es todo croquetas sobre leche dulce, algunas veces, tienen sus diferencias, sin embargo, ya tienen muchos años que conviven juntos… justo al inicio de esta historia que, inicia un tanto como cliché, una tarde tormentosa con relámpagos y calles inundadas, pero antes, les pondré, un poco, en contexto.

La idea de tener un gato como mascota creo que estuvo conmigo, de alguna u otra forma, desde hace mucho tiempo, sin embargo, debido a que teníamos a nuestras perritas no era una posibilidad que pensara como posible, además de que, en realidad, no era un deseo que hubiera compartido abiertamente con mi familia, sin embargo, los gatitos sí que han rondado nuestra vida, cuando yo tenía unos 5 años, una gata llegó a parir detrás del tanque de gas y nosotros compartimos un tiempo con ella y sus gatitos, finalmente crecieron y se los llevó.
Tiempo después, una noche en que mamá y yo caminábamos, nos encontramos con Minnie May que fue una de las gatitas que han estado bajo nuestro cuidado, una gatita azul (así se les conoce a los gatos que tienen el tono de pelo de un gris muy específico) con ojos verdes, era extremadamente cariñosa y linda, sin embargo, cuando sopesábamos con la idea de quedárnosla, pues llevaba ya algunas semanas con nosotros, Minnie May desapareció y nunca supimos que le pasó, aunque yo confió que está en un buen lugar.

La verdad es que la desaparición de Minnie May me hizo sentir mal, llegó un momento en que parecía que no íbamos a tener suerte con los felinos, sin embargo, esto no era del todo cierto ya que casi un año después, nos encontraríamos con cierto ser muy peludo…. Je, je, je.
Giordano Bruno
Fue un día miércoles 20 de Junio del año 2018 cuando nos encontrábamos mi familia y yo sentados en un sillón en la sala, preparándonos para tener una sesión de cine en casa, mientras buscábamos que película veríamos, pensamos que podría ser bueno acompañar la noche de películas con algunas golosinas y el asignado para la misión de proveernos de estás fue papá, en ese momento lluvia copiosamente así que esperamos a que calmara un poco la lluvia para que él pudiera ir.

Apenas había amainado un poco la lluvia, papá tomo el paraguas y se dirigió a la tienda cercana a casa que estaba a unos 5 minutos caminando, para poder hacer la compra, mientras mamá y yo nos quedábamos en casa terminando de preparar todo para nuestra noche, cuando papá regresó con la compra me llamo aparte para que lo ayudara.
En este momento me contó que en un colorín cercano a la casa apenas un par de metros antes de llegar a la tienda había ¡un gatito maullando! al que apenas alcanzaba a ver ya que se resguardaba en una de las ramas más altas, pero lo malo es que debajo de este árbol había un perro un poco grande que no paraba de ladrarle al gatito del árbol, ¿me ayudas a bajarlo? -me pregunto- y yo ¡por supuesto que acepté!
Así fue que mi papá y yo nos encaminamos al árbol en donde lo había escuchado y, en efecto, el gatito maullaba bastante desesperado, lo queríamos ayudar, pero estaba tan alto que ninguno de los dos alcanzaba, y el perro simplemente no se iba, aunque sabíamos que sólo atendía a su instinto por lo que cuando vimos que intentándolo no se asustaba lo dejamos mientras pensábamos que hacer.
Tras unos momentos ¡más perros llegaron! No alcanzábamos a ver bien al gato y por más que lo intentamos no podíamos llegar a él, por lo cual decidimos volver ambos rápidamente a la casa, donde buscamos una escalera pequeña que tenemos y regresamos con ella, rápidamente, cargándola entre los dos.
Siempre recordare que llevaba ese día un vestido verde con colibríes que me encantaba y un suéter tejido de colores que hasta la fecha sigo teniendo, nos sorprendimos mucho cuando al momento de subir yo por la escalera me encontré con un gato realmente pequeño -ya informándome después, pude saber que no tenía ni seis meses-, que estaba completamente aterrado, ya que debajo del árbol habría al menos unos seis perros.

Acerque mi mano a aquel gatito, que temblaba de miedo y no dejaba de llorar, me dejo cargarlo y lo cubrí con mi suéter, mi papá me ayudo a bajar de la escalera y al llevar al pequeño gato escondido en mi suéter los perros, aunque lo olían no se me acercaban pues no sabían muy bien donde estaba.
Al darnos cuenta de que era más pequeño de lo que teníamos previsto lo llevamos a la casa, los perros nos siguieron un trecho del camino, pero pronto nos dejaron en paz, y nosotros llegamos a la casa, papá fue a guardar la escalera y yo le explique a mamá todo lo que había pasado y por qué lo habíamos llevado a la casa.
El gatito era pequeño y delgado, temblaba mucho, con una combinación de miedo y frío así que le servimos un poco de leche, el pequeño gatito se acercó ¡y se la bebió toda! Y no sólo eso sino ¡que se bebió dos tazas enteras! Después de esto no sabíamos que hacer, puesto que en casa estaban mis dos perritas, por lo que no lo podíamos meter, pero al mismo tiempo estaba muy pequeño como para simplemente dejarlo, claramente se veía que era callejero, se veía muy desnutrido y sucio, esa noche acordamos que la pasaría en casa y, al día siguiente preguntaríamos sobre si pertenecía a alguien y, de confirmarse que era callejero, yo me comprometí a buscarle un hogar.
Le armamos una caja de cartón que adaptamos para que fuera muy calentita y lo dejamos dentro, con más leche al alcance para que estuviera tranquilo, caliente y con comida.
Pasaron tres días y aun no teníamos una idea clara de donde podrían aceptarla; para ese momento, estaba segura que se trataba de una hembra de menos de seis meses de edad, así fue que el 23 de ese mes la bañe, le puse un moño, que le combinara, para que se viera coqueta de color anaranjado y la lleve a una casa en donde tenían algunos gatos y un par de perros para preguntar si ahí podían ofrecerle un hogar, sin embargo me dijeron que no les era posible ya que tenían muchas mascotas y me dieron recomendaciones de cómo cuidarla.
Para la primera semana, pequeña gatita ya se había acostumbrado a nosotros, primero le reblandecía croquetas en leche y la alimentaba con eso, y en aquellas ocasiones en que nos despistábamos y llegábamos a dejar algo de comida como pan afuera en unas sillas que estaban donde la gatita dormía ¡se lo comía!
Como perros y… gatos, ¿podría ser de otra manera?
La convivencia entre perros y gatos ha dado para todo, cuentos, historietas, comics, caricatura, etcétera y, la verdad es que tiene sus retos; hasta ese momento Anisha y Sonny habían vivido solar y un tercer integrante y, más siendo gato, no era algo con lo que se contara hasta ese momento ya de forma seria. Durante el primer mes, nada más verla las ponía a las dos en un estado de frenesí entre ladrar, correr, llorar, así es que no teníamos muy claro que hacer puesto que cuando mis perritas la veían se ponían muy nerviosas, y la gatita disfrutaba de molestarlas parándose frente a una ventana sabiendo que la podían ver perfectamente.

Sin embargo un día mis perritas lograron salir de la casa y conocieron al pequeño ser que teníamos de invitado afuera; contrario a lo que pensábamos no se pelearon en lo absoluto, se dedicaron a olfatearla y la estuvieron analizado durante mucho rato, pero ninguna se atacó y simplemente mostraban curiosidad, después de eso todo fue bastante más fácil, se fueron conociendo cada vez más y más logrando convivir e incluso jugar, por lo que pronto la pequeña gatita ya tenía un espacio dentro de la casa e incluso un arenero con su arena especial para que hiciera del baño, sin embargo para este momento aun teníamos contemplado que se tratara de algo temporal, aunque como negarlo yo estaba ya sumamente encariñada con ella, incluso le había puesto un nombre:
Milky Anne
Milky Anne, es el nombre que le di, debido a que en ese momento estaba viendo una serie animada publicada en 1987 de Mujercitas, basada a su vez en el libro de Louisa May Alcott que tiene el mismo nombre y en esta serie salía un gatito que habían encontrado llamada Milky Anne.
En ese momento, Milky Anne iba y venía sin control, a veces, no aparecía, o se metía en los mecanismos de uno de los sillones y no sabíamos si se iba a terminar lastimando.
Sin embargo cuando ya planeábamos quedárnosla pues se llevaba muy bien con mis dos perritas, el 2 de Julio de 2018, apenas unos días después de haberla encontrado… nuestra perrita Sonny de las que les hable hace algún tiempo, recién en los inicios de este proyecto, escapo, no nos dimos cuenta de que la puerta se quedó levemente abierta por accidente y Sonny aprovecho para salir, la buscamos por mucho tiempo, pero aunque pusimos carteles y recibimos llamadas, no nos fue posible volver a encontrarla.
Tras esto Anisha, mi otra perrita, hija de Sonny, estaba muy triste y sola, pues había perdido a su mamá, sin embargo, ahí no acabo todo, ya que apenas un par de días después una perrita llamada Mikaela, una Basset Hound se dio cuenta de que en nuestro jardín paseaba nuestra gatita ¡Y la comenzó a perseguir! Fue tanto lo que se persiguieron, que, por supuesto, no las podíamos hacer parar, tanto que incluso llegaron adentro de la casa, finalmente Milky Anne logro escapar por una ventana, pero estaba tan asustada que se fue demasiado lejos y no pudimos alcanzarla.
Honestamente yo estaba devastada, pues me dolía mucho que se hubiera ido y creía que jamás la iba a volver a ver, sin embargo, ese día en la noche volvió, buscando comida y sí, su camita… quizá fue en ese momento, un poco antes o un poco después, pero decidimos que no sería tan temporal su estadía en nuestra casa.
Milky Anne, ya es parte de la familia y… hacemos un descubrimiento.
Lo que inicio como una corta estadía se ha transformado en toda una vida con nosotros, sin embargo, ahí no acabaron las anécdotas que nos dio este minino y es que unos tres años después de que lo adoptamos definitivamente ¡Descubrimos que, en realidad, ni si quiera es una niña! La escena la protagonizó mamá, quien me había hecho saber sus dudas sobre si era gatito o gatita, ella lo expresaba como que: “tiene má sespíritu de niño”.
Y sí, después de una cercana exploración, descubrimos que se trataba de un gatito macho y no lo supimos durante mucho tiempo je, je, je, la verdad nos dio mucho risa cuando lo descubrimos, lo cual obviamente nos obligó a cambiarle su nombre.
Giordano Bruno etcétera I, nace.
Aunque es cierto que los gatos no acostumbran a hacer caso, los llames como los llames, la gran mayoría de las veces mi gato si viene cuando le hablamos y, dado que le tuvimos que se le tenía que cambiarle el nombre y yo no tenía mucha inspiración, aunque sí que quería que tuviera un nombre único, con ayuda de un par de libros de historia y biografías, su nombre se conformó cómo: Giordano Bruno Einstein Kukulcan Akenaton Newton Lovecraft Vincent Etcétera I.
Por supuesto que nosotros sólo le decimos Giordano Bruno, pero su nombre completo es una combinación de muchos personajes históricos, tanto científicos, como pintores y escritores y, dado que en casa nos gustan mucho todos estos temas ¿porqué no darle un nombre acorde a este singular ser felino?
Giordano Bruno es todo un aventurero y vaya que nos ha dado más de un susto, ha saltado de un primero piso e incluso en una ocasión escapo durante tres días, creímos que no lo volveríamos a ver, y aunque lo buscamos alrededor no lo encontramos, sin embargo, dejamos una ventana abierta por si regresaba y así una mañana que bajamos ¡estaba comiendo como si nada! Estaba muy despeinado, tenía unos rasguños y aceite de coche en el pelo evidenciando que se había dormido en algún motor, sin embargo, por suerte en esa ocasión de nuevo no fue más que un ligero susto.

Igualmente estuvo a punto de tener un compañero, un gatito pardo que estaba abandonado cerca, pero cuando fuimos por él para unirlo a nuestra camada este ya no estaba, por lo que esperamos que haya encontrado otro hogar donde lo quieran y cuiden mucho ya que la verdad si era un gatito muy tierno y lindo.
Actualmente Giordano Bruno nos acompaña días y noches enteras, disfruta mucho de dormir cerca de nosotros aunque la mayoría de las veces se turna para ver a quien le servirá de colchoneta, como normalmente hacen los gatos, es muy caprichoso aunque cuida y ve a Anisha que se ha hecho como su hermanita, que también nos avisa cuando Giordano Bruno está tratando de salir de la casa, normalmente atraído por algo que ve en el exterior ya sea un pájaro o algún gato callejero; sin embargo, siempre logramos detenerlo.
Pese a que no siempre lo es, normalmente es un cazador bastante ágil, que atrapa desde lagartijas hasta ratones de campo que se llegan a colar al interior de casa… otras veces… no les prestaría atención ni, aunque estuvieran jugando con sus bigotes.

Giordano Bruno es parte de mi camada, es parte importante de mi vida, me ayuda mucho… jugamos juntos e incluso observándolo he encontrado soluciones incluso a terribles bloqueos creativos.
Ya pronto cumplirá cinco años con nosotros, y honestamente puedo decir que me agradan un poco más los gatos que los perros, su manera de ser y comportamientos, incluso la gracia con que se mueven y comen es bastante atrayente y elegante siendo además compañeros fieles y te acompañan siempre que lo necesites…
Y es así mis queridos lectores que termina esta historia… claro que anécdotas sigue teniendo mi pequeño felino y creo que cada día me hace tener una nueva, pero esas ya serán para otra ocasión, muchas gracias por leer mis historias.
Nos estaremos leyendo muy, muy pronto.
¡Bye!