Ojos llenos de amor, así son los ojos de Anisha.
Hola mis queridos lectores ¿Cómo están?, espero que bien; hoy les contaré una bella historia de un ser al que considero, más que una compañera, una hermana de otra especie, pertenecemos a la misma manada; es una historia que puede parecer común, pero a mí y a mi familia nos cambió la vida, es la historia de una perrita y su nombre es… Anisha.

Como alguno de ustedes podrá recordar, la primera publicación de este blog, hablaba de mi perrita Sonny, en la que les contaba sobre cómo ella llegó a nuestra vida, una historia que fue muy triste y a la vez alegre, ya que fue así como inicia este nuevo capítulo que hoy compartiremos. ¿Listos?
Advertencia: Algunos nombres de la historia han sido cambiados. ( Je, je, hace mucho que quería decir algo así).
Rodeando a una gran ciudad existe una zona de muchas colinas, casi en su mayoría las colinas ahora son calles y más calles de cemento, pero hay una en la que todavía existen muchas zonas con grandes árboles y vegetación; en una de las caras de esa colina, desde donde, en días sin tanta contaminación, puede verse la gran ciudad en el valle y al fondo dos grandes volcanes, existen dos casas, una Flor que es un hogar y un hogar que dentro de una Ballena está.
Si nos asomamos por la ventana de la casa en una Flor, podremos ver a una familia humana que vive grandes aventuras al recorrer muchos lugares manejando veloces naves que seguro a Erick y Angelina, como se llaman sus habitantes, los hacen sentir que son casi aves; ellos son personas de un gran corazón que un día afortunado se toparon con un ser que necesitaba de un hogar, pero de un hogar en el que tuviera amor.
Un día en el que Erick gustaba de conservar en buenas condiciones sus veloces naves, a él se acercó un perrito callejero, un pequeño schnauzer color café; era tal su sed que agua jabonosa empezó a beber; al verlo, Erick le acercó un recipiente con agua limpia y, sabiendo que tendría hambre, le ofreció algo que comer, lo llevaron al veterinario y ya peluqueado y muy guapo, le tomaron fotografías con las que hicieron anuncios esperando que, la manada humana del pequeño, lo reconociera. Pasaron las semanas y no hubo noticias de aquellos humanos, así que Erick y Angelina decidieron al pequeño darle un hogar y acordaron adoptarlo; a este travieso perrito le pusieron Lucas y es el peludo consentido de la familia.
Por otra parte, si nos acercamos a otra ventana cercana a la anterior, podremos ver a los habitantes de una casa que es una Ballena, que tienen, como parte de su manada, a una linda schnauzer miniatura la cual custodiaba celosamente a su gran cetácea-casa; a esta linda perruna llamada Sonny, Angelina y Erick ya la conocían y vaya que la querían porque ella era bastante guapa, amistosa, muy confiada y te despertaba un sentimiento de absoluta ternura nada más al verla.
Una noche mientras un cuento se contaba en esta casa de historias, a lo lejos se escuchó una especie de aullido que nunca antes habían oído; extrañadas, las jóvenes aventureras de este hogar buscaron encontrar el origen de este casi espectral sonido y la madre de las aventureras creyó que el origen del sonido era en la casa de al lado, a lo que no quedaron las aventureras convencidas, y a la lectura volvieron y se olvidaron por el resto de la noche del singular sonido, sin embargo, la siguiente noche se volvió a oír y la madre una vez más pronunció su teoría de que el sonido era de la casa de al lado y que no debían preocuparse, pero ¿cómo? pensaron las pequeñas aventureras, si sabían que Angelina y Erick no tenían un perro o algo que pudiera hacer ese singular sonido, así que un día en el que coincidieron con sus amigos y vecinos, ellos les compartieron la historia de Lucas y… se los presentaron.
Ese mismo día acordaron que de vez en cuando irían a casa de Lucas por él, para que jugara con su “jabalina”, como le decían de cariño a Sonny ya que, casi todo el pelo, en especial en la cabeza y cara, tenía el pelo de dos colores, negro y blanco, similares a los del jabalí y era algo adorable.
Y, así se hizo, mi hermana y yo casi diario tocábamos en casa de nuestros amigos y nos llevábamos a Lucas a casa para que jugara con Sonny, incluso una vez, Angelina nos platicó que, cuando Lucas oía el timbre, se ponía muy inquieto porque seguramente pensaba que ya íbamos por él.
Así pasaron unos meses cuando un día que fuimos por Lucas, al llegar a casa, nos dimos cuenta que nuestra perrita estaba en celo y pues tuvimos que regresar a Lucas a su casa, supongo que fue muy decepcionante para él, pero nosotros en ese momento, no queríamos que estuvieran juntos, porque todavía no decidíamos si queríamos que Sonny tuviera cachorros o la llevaríamos a operar, y como nunca salía de casa, ya que tenía a su disposición un gran jardín en el que era, digamos la reina, je, je, pues no nos habíamos planteado, hasta ese momento, con seriedad, cual sería nuestra decisión.
Cuando le dijimos a Angelina porque lo regresábamos, nos dijo que sería muy lindo que Lucas y Sonny tuvieran cachorros porque eran de la misma raza y además, los dos estaban muy guapos y que lo pensáramos ya que a ellos les gustaría mucho tener un cachorrito hijo de Sonny.
Una vez que al amigo Lucas lo devolvimos a su casa, nosotros regresamos a la nuestra y nos pusimos a ver una película y hubo un momento en el que no escuchamos a Sonny, subir y bajar del techo como tanto le gustaba ya que había salido al jardín, así que mi hermana y yo fuimos a buscarla y resulta que Lucas se había pasado a nuestro jardín escalando la malla que separaba su jardín del nuestro; mi hermana lo tomó y lo regresamos a su casa; los siguientes días descubrimos que Lucas intentaba por cualquier medio pasarse a nuestro jardín, rascando, escalando e incluso casi como equilibrista, por unas estructuras que compartían ambas casas, sin lograrlo, afortunadamente; pero un día, mientras comíamos y Sonny estaba en el jardín retozando, donde por cierto pasaba casi todo su tiempo cuando no estaba dormida en alguna cama o paseando con nosotros, Lucas, el loco perrito, se logró pasar, y nos dimos cuenta porque se escuchaba a Sonny correr por el techo más inquieta que de costumbre y de pronto, frente a la ventana, pasó Sonny y casi enseguida, el loquito de Lucas, con su corte a lo mohicano pintado de rojo con el que se veía muy guapo y rockero, correteándola; una vez más, lo llevamos a su casa y Erick tuvo que poner algunos obstáculos para que no escalara la malla, pero resulta que esa vez ya habían logrado aparearse y era muy seguro que Sonny estuviera embarazada, Mmm, ya sé que Lucas se dejó llevar por el instinto, aún con todo, Lucas ¡podría haber abusado de la amistad! ji, ji.

Así que, unos días después, llamamos al veterinario que nos dijo que la lleváramos a revisión en una semana y así lo hicimos, la llevamos y nos confirmó que Sonny esperaba cachorros; así es, Anisha es la hija de Sonny.
Acompañar a Sonny en su embarazo y presenciar el parto de sus cachorros, les puedo decir que es de las mejores cosas que he vivido en mi vida; el veterinario fue muy bueno con ella, le recetó medicamentos para que ella estuviera bien al igual que sus cachorros, y lo más maravilloso pasaba cuando los pequeños se movían y si poníamos las manos en su vientre, podíamos sentir las pequeñas patitas moverse dentro, supongo que para Sonny no era muy lindo, imagino que eso de que te estén pateando los intestinos de un lado a otro, aunque no pase literalmente, pues debe de ser muy doloroso; conforme pasaban las semanas, había cosas que dejaba de hacer como correr por el techo y echarse de resbaladilla, o subir las escaleras corriendo, pero eso sí, era muy consentida y cuidada por todos.
De acuerdo a la fecha y al periodo de gestación de los cachorros, nosotros los esperábamos para el día 14 de marzo, pero llegó y pasó el día y nada; el veterinario nos pidió tranquilidad y, finalmente, el 16 de marzo a las 12:35 ¡empezó la labor de parto!, la verdad la primera parte fue algo muy impresionante porque Sonny empezó a actuar de una forma que, aunque ya nos lo había explicado el veterinario, pues verlo ya así, en directo, nos hizo sentirnos mal, porque lloraba y rascaba desesperada hasta que finalmente dio a luz al primer cachorrito, y ella como muy buena madre, en cuanto lo parió, rompió su bolsita amniótica, se la comió y limpió a su cachorro, y así lo hizo con todos; cuando habían nacido todos, después de cinco horas, le limpiamos el lugar que le habíamos preparado y ya sumamente hambrientos, ya que no nos habíamos separado de ella en todo ese tiempo, nos fuimos a comer en lo que ella, recostada, les daba de comer, y descansaba.

Cuando terminamos, mamá fue a ver como estaba Sonny y resulta que estaba comportándose como en el inicio de todo y, aunque no podíamos creerlo, tuvo otros cachorros, el último, ya muy cansada, no alcanzaba a poder abrirle la bolsa amniótica así que mamá lo tomó en sus manos y la abrió dejando inmediatamente libre al cachorro, que resultó ser una niña, junto a su bolsita al lado de Sonny que, terminó limpiándola; era la perrita más pequeña, casi la mitad del tamaño que el primer cachorro, y otra vez limpiamos todo y finalmente nuestra hermosa Sonny pudo descansar.
En una de las últimas consultas antes de que nacieran, mamá estaba muy intranquila por todo lo que habríamos que preparar para el nacimiento de los cachorros, sobre todo, teníamos dudas de qué pasaba si Sonny tenía algún problema, como no darle de comer a sus bebés, si podríamos tocarlos, como ayudar en su cuidado, que pasaba si ella llegará a tener complicaciones, en fin, ya se imaginarán que siendo nosotros inexpertos en el tema, teníamos muuuchas preguntas; el veterinario al que teníamos muchos años de conocerlo, fue muy atento y nos respondió todas nuestras dudas y nos recomendó que nos tranquilizáramos porque, de acuerdo a su experiencia, todas las perritas que eran queridas y cuidadas, solían ser unas excelentes mamás; a los planes que teníamos sobre cómo preparar la cama de alumbramiento él nos hizo observaciones que nos dieron tranquilidad y confianza.
Esa última perrita, es Anisha, así es, nuestra Anisha, es hija de Sonny que con sus amorosos ojos, es un miembro más de nuestra manada, y si tomamos en cuenta sus “años perro”, pues sería la hermana mayor, ya que el próximo año que cumple 3 años, para ella sería algo así como tener 27 años humanos.
No planeábamos que nuestra manada creciera tan pronto, eso pasa algunas veces, a las personas como a cualquier otro ser, suelen pasarnos cosas inesperadas, algunas incluso, para las que no estamos muy preparados, pero la verdad es que el que Anisha naciera, fue para nosotros algo muy hermoso, que nos enseñó sobre amor y responsabilidad, y es que la verdad, acompañar a Sonny en el proceso de crecimiento de los cachorros, a veces no era muy fácil, sobre todo después de las dos semanas en las que los pequeños hacían caca por todos lados y se salían de su cama, algo que nos sorprendía porque los primeros días ellos sólo mueven las patas de enfrente y las traseras las arrastran, entonces, ¿cómo rayos se salían?, ya comprenderán ustedes que a veces, Sonny se cansaba de estar con ellos y se salía de su cama; en esos momentos, imagino que ellos extrañaban a su mamá y hacían una montaña de cuerpecitos de cachorros como en la película de Guerra Mundial Z, sólo que estos no eran cachorros zombis y se lanzaban al vacío, que tampoco es que fuera un gran vacío, pero unos 30 centímetros cuando no tienes los ojos abiertos y tus patas traseras no ayudan mucho, supongo que era toda una aventura para ellos, para todos excepto Anisha, porque como era la más pequeña, todos se le subían encima y ella nunca lograba salir de la cama, eso sí, cuando Sonny volvía y nosotros no habíamos metido a los cachorros, ella se alimentaba libremente, porque cuando todos estaban ahí, ella simplemente era la última en poder alimentarse, así que mi hermana, que era la que se encargaba de ellos en esas primeras semanas, tenía que turnarlos para que todos se alimentaran y no dejaran fuera a la pobre Anisha.
Sonny nos dejaba tocarlos, aunque siempre estaba al pendiente de lo que les hacíamos, por ejemplo, bañarlos, porque como comprenderán, los cachorros comían muuucha leche, y obviamente esa leche era procesada y apropiadamente desechada, como nosotros cuando somos bebés y nuestros padres son los que tienen la labor nada agradable de cambiar pañales, y había mañanas es las que no era nada agradable a algunos sentidos. El lugar así con cachorros, vaya que era un trabajo, de limpiar, ayudar a los cachorros a que se alimentaran, bañar, volver a limpiar, volver a alimentar, todo repetidamente tooodos los días y… tenía sus recompensas, porque ese olor dulzón a leche que tenían, era algo maravilloso de poder oler, verlos empezar a ponerse en pie y oír sus primeros ladridos, esos recuerdos son muy hermosos y nos los cambiaría por nada.

Cuando estuvieron listos para su primer alimento con croquetas, remojadas en leche, por supuesto, supongo fue un alivio para Sonny, porque ya les empezaban a crecer los colmillos y la mordían y con toda razón ella se enojaba, se salía de su cama y ya no entraba tan fácil y tanto tiempo como al comienzo; esa labor primero la hacía mi hermana, después lo tuve que hacer yo sola y la verdad a veces costaba trabajo, ellos no dejaban de moverse, y había uno, el más glotón, que cuando dejábamos de darle de comer se ponía a aullar como loco, y aunque se sentía feo escucharlo, teníamos que ignorarlo para darle de comer a los demás.
Cuando abrieron los ojos, eran simplemente unos pequeños huracanes que debíamos vigilar o de lo contrario, se metían entre los juguetes, se acercaban peligrosamente a las escaleras o se hacían pipí o caca en los sitios más insospechados, como los zapatos, por ejemplo, je, je.
Pasados dos meses, los pequeños se empezaron a ir con sus familias, esa no fue una parte linda, porque al final, cada uno terminó ganándose nuestros corazones. Anisha es idéntica a Lucas, aunque no es tan amistosa como él y es mucho más pequeña incluso que su mamá; de muy bebé, cuando empezó a abrir los ojos, el derecho se le iba un poco chueco a veces, no se imaginen que mucho y eso con el tiempo dejó de pasarle tan seguido.
La primera vez que la subimos a la cama se hizo pipi, en un edredón que se acababa de recibir de la tintorería, lo cual no fue muy lindo, pero supongo que le ganó la emoción y los perritos, como los niños, pues no avisan ¡voy a hacer del baño!, bueno, al menos que seas observador y te des cuenta a tiempo, porque sí hacen unos movimientos antes, como olfatear y dar vueltitas.
Anisha seguía a todos lados a su mamá y, por supuesto, le imitaba muchas cosas, excepto lo sumamente amistosa que su mamá Sonny es, porque la verdad, ella es sumamente territorial y no le gusta que los extraños se le acerquen, por el contario con nosotros es amorosa y juguetona.
Lo que más nos gusta es verla saltar como verdadero conejito, cuando la sacamos a pasear o jugamos en casa, es muy gracioso como vuelan por el aire sus orejas y como al ser tan pequeña, entre el pasto del parque cuando está muy crecido, simplemente se pierde.
Lo que más amo, es tenerla entre mis brazos mientras leo y no hay nada como mirarla a los ojos y ver como hablan de amor, por eso le agradezco que esté a mi lado, que sea mi compañera, mi amiga, mi confidente, que seamos de la misma manada.

Bueno mis queridos lectores, eso es todo por hoy, espero que les haya gustado esta historia. Gracias por leerme y seguir El Mundo que yo veo. El divertido arte de aprender.
Nos leemos por aquí pronto.
¡Bye!
Anisha!♥
¡Hola! Gracias por leer.♥♥♥
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